Discursos


Ante El Sector Empresarial 31 De Agosto 1982.

 

La presencia de ustedes aquí, esta noche, nos complace y nos da una primera oportunidad de revisar juntos las medidas económicas que hemos adoptado o propuesto, sus objetivos, su coherencia y sus limitaciones, todo a la luz de las estrechas relaciones que deben prevalecer entre los sectores público y privado.


Muchas veces los empresarios nos han manifestado la necesidad de crear confianza. De ahí que le dedicáramos parte de nuestro discurso inaugural a la definición de ese término, resaltándolo como uno de los propósitos del Gobierno de Concentración Nacional. Al hacer un recuento de lo que ha sucedido en los pasados 15 días y a vislumbrar el futuro próximo, utilizaremos la confianza como principal medida de la evaluación de los resultados que se esperan para satisfacer el interés específico de esta audiencia empresarial.

En nuestro criterio, deseamos que todos los dominicanos comprendan el programa económico del gobierno, y que el sector privado, convencido como está, porque así lo ha expresado muchas veces, de la urgencia de establecer un régimen mas equitativo y de mayor justicia social, le ofrezca su respaldo en beneficio de la paz ciudadana y del mantenimiento del orden democrático.

Pero, también el sector privado tiene derecho a reclamar una gestión administrativa eficiente, honesta y capaz, en la que se resguarde el patrimonio nacional, fruto en gran medida de los esfuerzos de las actividades económicas de la empresa privada. Las disposiciones que hemos adoptado durante el inicio del gobierno, así como los proyectos de ley sometidos al Congreso Nacional, han estado dirigidos a satisfacer a plenitud los señalamientos anteriores. Como tenemos tiempo todavía, estamos evaluando algunas de estas disposiciones, como la que ordena el congelamiento de los salarios del sector privado.

Nos hemos impuesto un programa, estricto de austeridad, cuidando celosamente los recursos del Estado para, de ese modo, ahorrar fondos que serán destinados a la inversión pública en obras reproductivas. Tenemos que disminuir prácticas viciosas dentro de las grandes limitaciones heredadas, como los inorgánicos, para satisfacer el gasto público corriente y dirigirlos más bien hacia la inversión reproductiva para que cada peso se convierta en un factor valorizante de nuestra economía. Ese ejemplo de conducta económica lo hemos acompañado de normas invariables de moral política, que como la no reelección presidencial y reformas constitucionales, afianzan y consagran las instituciones de la república.

Por elemental equidad el programa económico ha sido diseñado para que gravite con más peso sobre los hombros de aquellos que disfrutan de más capacidad contributiva porque en una sociedad como la nuestra, los que más poseemos debemos de soportar la mayor cuota de responsabilidad. Hoy, por designios del destino, nuestro sacrificio ha de ser doble: al mismo tiempo en que nuestros aportes han de ser aumentados, debemos trabajar con ahínco para mejorar la vida de nuestros semejantes que nada tienen.

En armonía con esa política hemos dictado ordenes para impedir el dispendio y el gasto suntuario a todos los niveles, incluyendo la prohibición de importaciones de una amplia gama de productos que, o no son necesarios, o pueden se sustituidos por productos iguales o similares de fabricación nacional. Para citar un solo caso, el gobierno no espera un sustancial incremento de la industria de la aguja que provea de empleo a miles de mujeres.

Este último punto nos lleva hacia el segundo ingrediente necesario para crear confianza, que es el de la insoslayable vinculación que debe existir entre el gobierno y el sector privado, para llevar a cabo programas de desarrollo que dinamicen la economía. Esto es quizás lo mas importante y lo mas difícil de lograr, mucho mas que la imposición de las medidas de corte restrictivo. Su finalidad primordial es el crecimiento de la producción, especialmente del sector agropecuario y de bienes exportables, con la triple ventaja de no gastar en alimentos, de reconstituir las reservas monetarias y de eliminar el déficit global de la balanza de pagos. Si no lo logramos aumentar la producción, inmediatamente el programa de austeridad perderá en gran medida sus efectos y se convertirá en fuente de discordia e intranquilidad social. Que nuestra consigna sea el trabajo y nuestra meta la producción. Este no es el momento de perder tiempos en pugnas estériles, sino de pensar en la suerte del país, estableciendo prioridades para lograr la salud económica de la Nación.

Precisamente, en el último Consejo de Gobierno discutimos algunas ideas con respecto a la reactivación de la economía, tales como el programa de construcción de viviendas y la reglamentación de la Ley de Agroindustria que anunciamos en el discurso del 16 de agosto. Al reglamento de la Ley de Agroindustria, ya le estamos dando los toques finales. Y, además, pusimos especial atención a las necesidades de aquellos organismos que crean infraestructura, como la Secretaría de Estado de Obras Publicas y el INVI, disponiendo para los mismos un tratamiento preferencial en la asignación de los muy escasos recursos fiscales. Por primera vez en la historia dominicana en un Consejo de Gobierno participa y se oye al sector privado junto al gubernamental como reconocimiento y cumplimiento al Programa de Gobierno de Concentración Nacional y de la importancia que tiene el sector privado en la toma de decisiones encaminadas a levantar nuestra economía y hacer desaparecer los peligros que se ciernen sobre nuestras finanzas y el erario.

Ahora bien, hay un aspecto muy concreto que deseo mencionar, relacionado con la colaboración entre los sectores públicos y privados: la deuda vencida del Gobierno Dominicano con empresas y casa comerciales y el crédito interno del sector público. Reitero la promesa del Gobierno de Concentración Nacional de cumplir cabalmente con todos los compromisos de regimenes anteriores que se corresponden a transacciones debidamente justificadas y aprobadas según las leyes de la materia.

En cuanto a las obligaciones que en el futuro pueda contraer el Gobierno de Concentración Nacional, puedo asegurarles que nunca asumiremos más deudas de las que podamos cumplir. Estamos implantando los controles necesarios para cumplir con este propósito. Consecuentemente con lo expresado en los dos párrafos anteriores, les solicito su amplio apoyo a los programas y proyectos del Gobierno de Concentración Nacional y a su desenvolvimiento económico general.

Por último, el tercer requisito para crear confianza es el diálogo o sea el consenso que resulta de consultar franca y abiertamente los asuntos del estado con todos los sectores de la vida nacional. El dialogo ha sido norma vida para nosotros, y hemos dado un ejemplo continuo con ese sentido. Pero no queremos escatimar esfuerzos en este aspecto. Y por ello hemos decidido establecer una oficina especial en el Palacio Nacional que servirá de enlace entre el Presidente y su Gabinete, con las instituciones del sector privado. Esta oficina de enlace tendrá a su cargo la canalización de los asuntos relacionados con las asociaciones empresariales y estará a cargo del Asesor Empresarial del Presidente de la Republica, señor José Antonio Najiri, que sirve de enlace entre el Gobierno y los obreros y empleados, sin prejuicio de los secretarios vinculados directamente con las áreas empresariales de trabajo.

Estamos poniendo en práctica toda la confianza que el gobierno espera del sector privado y que el sector privado espera del gobierno. Todas las noches los funcionarios vinculados íntimamente con la aplicación y control de presupuesto, y de las divisas, se reúnen con los asesores bajo nuestra dirección con el propósito de discutir y analizar durante largas horas, cada asignación presupuestaria de manera que el presupuesto de la Nación, como decíamos en la campaña electoral no sea instrumento de politiquería sino del desarrollo del país. Esa Doble confianza hace posible que surjan las soluciones y también la recuperación, aunque lenta, de nuestro país con la ejecución de todas las medidas propuestas aportando cada sector su cuota de sacrificio para mantener viva la fe y también la chispa de que la republica se recuperara plenamente.

Salvador Jorge Blanco Salvador Jorge Blanco |