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La nación está, sencillamente, en crisis, porque ve una Dictadura que emerge.

Los signos sobrecogedores están ahí.

Esta nación no puede sobrevivir como nación a una nueva Dictadura.

Los 32 años de Trujillo agotaron el tributo de sangre, dolor, de vergüenza, de humillación, de servilismo, de delaciones, rebajamiento que pueden sufrir o infligiese a sí mismos los hombres de una nación.

Dominicanos hay en todas las esferas que están preocupados por el peligro comunista.

Y arguyen que prefieren una nueva Dictadura a un régimen comunista.

Entre ellos hay muchos hombres de bien, que pueden decir que lo que necesita el país, es un régimen "fuerte y constructivo, que elimine el peligro a toda costa, inexorablemente", y después se estructure la Democracia.

Pero esos hombres de bien están todos los días laboran- do, inconscientemente, a favor del comunismo.

Porque en su empeño de no tolerar lo que ellos llaman debilidades, flaquezas, ignorancia, están proscribiendo cada vez más extensos sectores de la vida nacional.

Están declarándolos de hecho o por decreto, no sólo ilegales sino fuera de la ley.

Operan así contra los dominicanos que sostienen que este país debe y puede ser gobernado bajo un sistema democrático, de libertad y responsabilidad, inmune y superior al dilema, simplista y trágico a la vez, de Dictadura o Comunismo.

Qué ocurre entonces?

Que todos los sectores de opinión, contrarios al comunismo y a un régimen despótico son tildados de comunistas y terroristas.

Entonces los anticomunistas dictatoriales tienen necesidad de creer, y creen, que el número de comunistas en este país, es inmensamente mayor que el real.

Entonces reclaman cada vez medidas más extremas.

Y eso causa espanto en sectores que pudieron aceptar lo que a primera vista pareció la "solución definitiva y entonces dicen: hasta ahí no".

Por ese hecho, automáticamente, los anticomunistas dictatoriales ven ahora todavía mayor número de comunistas, cómplices, y "tontos útiles".

Entonces más represión.

Y entonces mayor resentimiento, y desmoralización de la comunidad.

Los miembros de la comunidad ven que hasta sus relaciones de amistad y el contacto social se han tornado peligrosos, porque el amigo, el pariente, el relacionado de negocio, el simple conocido ahora ha sido declarado comunista o está bajo sospecha.

Una Dictadura Total, una Tiranía, en realidad, lo que hace es declarar al resto de la Nación fuera de la Ley.

Entonces viene el Imperio de la Policía Secreta, que crece a tal punto que deja de ser secreta, porque está omnipresente y se convierte en el poder real y efectivo.

Entonces, no es sólo la nación que está fuera de la ley.

Son los propios órganos y funcionarios del Estado, de la propia Dictadura, los que están bajo la mayor vigilancia, y son las víctimas más frecuentes de la represión dictatorial.

Llega el momento en que una sociedad declarada fuera de la ley pierde la sensibilidad para distinguir entre posiciones ideológicas y escoger entre ellas.

Prácticamente todos los dominicanos están hoy bajo sospecha.

Cualquier dominicano puede ser detenido, mantenido incomunicado por tiempo indefinido, bajo una amplísima gama de imputaciones, sin que haya recurso o autoridad judicial competente.

La huelga ilegal ha sido equiparada al terrorismo, a la rebelión armada, pero no hay tribunal que tenga competencia para determinar si una huelga es ilegal o no.

Este periódico, el LISTIN DIARIO, ha sido acusado repetidas veces de tonto útil, de castrocomunista, de comunista a secas y de alentar el terrorismo.

Citamos el caso del LISTIN como ejemplo de que un órgano constructivo de la comunidad dominicana, con honorable tradición y con honorable conducta presente, no puede ser calificado de agente o instrumento de subversión, sin que la propia comunidad a que sirve se debilite en gran manera.

Ocurre además que un régimen que reclama el conformismo de los órganos de expresión social, se aísla de su nación, pierde sensibilidad para el pueblo de la nación.

Los dictadores sólo escuchan lo que ellos desean que se les diga.

Muchos hombres de bien, de buenas intenciones, sólo quieren oír opiniones que reflejen lo que ellos quieren creer.

A lo mejor están inseguros de su propia conducta y de su propia visión.

Entonces quieren oír voces que les digan que están haciendo bien. Como se sienten hombres de bien, las voces que les advierten que están haciendo mal, les parecen ofensivas y trastornadoras del orden social.

Es decir, proyectan sus propios esquemas mentales como consustanciales con el orden social.

Cuando las cosas van mal tienen la tendencia atribuir la culpa a las voces serenas que advirtieron el mal.

Entonces esas voces serenas parecen turbulentas y subversivas.

Si esos hombres tienen poder recurrirán al aparato de control estatal para acallar esas voces, como medida de protección social.

Ocurre a veces en regímenes democráticos, que, frente a situaciones de violencia antisocial, el poder público recurre a medidas de emergencia para resguardar el orden de derecho establecido.

Todo sistema de derecho prevé esta limitación o suspensión de garantías.

Pero ocurre que todo gobierno democrático procura siempre dejar operantes los órganos políticos y sociales que fiscalicen continuamente.

Queda casi siempre funcionando el Congreso, que impone fiscalización y limitaciones a cualquier restricción de garantías. Hay también una prensa libre, que fiscalice la conducta de las autoridades.

Quedan vigentes muchas de las instancias judiciales.

Esa atribución de poderes especiales al Poder Ejecutivo es ejercida lo más directamente por el Primer Magistrado, y por delegaciones bien explícitas y delimitadas.

Cuando esas limitaciones cesan se entra de lleno en el ejercicio de la Dictadura.

Esas cosas están ausentes de la República hoy día.

Los dominicanos angustiados preguntan:

¿Quién manda en la República Dominicana?

¿En qué manos ha puesto el Triunvirato el poder de hacer justicia secreta en 1a República Dominicana?

Porque esto es lo que implica el decreto ley No. 99.

¿Quién tiene hoy aquí en esta tierra el poder de aterrorizar?

Se ha hecho trivial, a fuerza de repetirla, la frase famosa de Lord Acton: "El 'Poder Corrompe; el Poder absoluto corrompe absolutamente".

La nación dominicana no puede ser declarada fuera de la Ley.

Es la hora de que los dominicanos todos restablezcan la comunidad de vida que, dentro de sus diferencias constituye una nación

La convicción de este periódico es que una sociedad libre es mucho más fuerte y eficaz para combatir al comunismo que una nación sometida a la interdicción, declarada, de hecho o por decreto, fuera de la ley.

Nosotros creemos que una sociedad libre y vigorosa vigoriza a su vez al Estado, para enfrentarse a la subversión de todo tipo.

La gran tarea de la nación dominicana es desmontar los mecanismos psicológicos del terrorismo político, de arriba o de abajo.

Para ello se requiere vivo y operante, todo el sistema de instituciones de un Estado y de una Sociedad en fértil, espontáneo y dinámico intercambio.

En esta hora hay un rayo de esperanza:

Tres diarios nacionales están manifestando, con los propios matices de su independencia editorial, una común angustia.

La que empieza a soterrarse ya en lo último de muchos corazones dominicanos.

Puedan los tres periódicos restablecer el sentido de responsabilidad común en la vida dominicana, e iluminar todas las conciencias y fortalecer todas las voluntades en el umbral mismo del desastre.

Sólo nos queda decir: que el Dios de las Naciones, que el Príncipe de la Paz nos acompañe.

Que el Nacimiento del Señor, nos una a todos en la mesa común de la hermandad cristiana.


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